Buena atención, ubicación, horario ininterrumpido hasta las 12 de la noche, bonita decoración y lugar además agradable para tomar un helado, café, crep o gofre sentados pese a haber pocas mesas.
Los gofres que tomamos estaban deliciosos, pero la pintaza que tenían los helados era un escándalo, con esa flor que hacen los empleados con tanto mimo...
Tienen una infinidad de sabores en exposición, a cual más sugerente.
Lástima no haberlo descubierto hasta el último día de nuestra estancia en la capital lusa.
Los gofres son excepcionales y el helado también. Los servidores son muy amables y el producto está por encima de la par.Recomendaría este busines a cualquiera que tenga un diente dulce.